Fe vs. Sentimientos
Dependencia en los Sentimientos
Un importante obstáculo para recibir sanidad es una dependencia en los sentimientos. Aunque suelta nuestra fe para ver a alguien sanado, la base de la fe para la sanidad debe ser la Palabra de Dios. ¡Debemos conocer lo que la Palabra dice!
Isaías 53:1ª dice: “¿Quién ha creído a nuestro anuncio?”
Esta es una pregunta que todos necesitamos respondernos a nosotros mismos. ¿Creemos en la Palabra de Dios?
- Yo tengo una decisión que tomar.
- ¿Creeré al anuncio del médico? ¿Creeré al anuncio de Dios?
- ¿Creeré a mis tradiciones? ¿Creeré lo que Dios ha hablado y revelado a mi espíritu?
Cuando recibimos una palabra rhema de parte de Dios, la fe brota dentro de nuestros espíritus. Más allá de los reportes del doctor, de nuestras tradiciones, sentimientos, o experiencias del pasado, la fe ha venido y la fe cree el reporte de Dios.
En la siguiente comparación, veremos que la fe es superior a los sentimientos.
Sanidad a Través de la Fe
La sanidad es a través de la fe. Somos sanados cuando aprendemos, creemos, y luego actuamos sobre la Palabra de Dios.
Pablo escribió: “¿Pues qué, si algunos de ellos han sido incrédulos? ¿Su incredulidad habrá hecho nula la fidelidad de Dios? De ninguna manera; antes bien sea Dios veraz, y todo hombre mentiroso” (Rom. 3:3-4ª).
Dios es fiel. Él está listo para cumplir Su promesa de sanidad. ¡Todo lo que debemos hacer para recibir nuestra sanidad es creer!
- Por Sus heridas hemos sido sanados.
- ¡Por Sus heridas nosotros somos sanados!
- ¡Soy salvo porque Dios lo dice así!
- Algunas veces yo no me siento salvo – pero yo sé que lo soy porque creo en el mensaje de Dios.
Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna. (1ª Juan 5:13ª)
¡Soy Sanado porque Dios lo dice!
“Algunas veces no me siento sano – pero yo sé que lo soy porque creo en el mensaje de Dios.”
Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. (Is. 53:5)
Debemos recibir lo que es por derecho nuestro por fe sin que nos importe lo que sentimos o vemos. No debemos permitir que la incredulidad de otros nos robe nuestra sanidad.
Algunos preguntan: “¿Por qué, si es voluntad de Dios que todos seamos salvos, no son todas las personas salvas?”
La respuesta a ambas preguntas es: “Deben creer.”
Nosotros recibimos salvación por la fe en la Palabra de Dios. También recibimos sanidad por fe en la Palabra de Dios.
¡La fe siempre prevalece sobre los sentimientos!